Pero no puedo sentirlo, ya hay un agujero en mi interior, ese mismo que hace eco cuando preciso escuchar el son que marca el débil latido de mi interior, ese que se amplifica cuanto más se aproxima esa parte de mí que poco a poco y sin quererlo se aleja. Si, esa misma que tenía segura y garantizada un mes atrás y que aunque palpitan al unisono, se necesitan inevitablemente.
No sé que habrá echo conmigo, no sé lo que ha alterado, no logro comprender como ha entrado tan deprisa que ni siquiera se ha dado cuenta que de un tirón se ha llevado una parte de mí...