miércoles, 28 de octubre de 2015

En ocasiones...

En ocasiones profundizaría en la inexistencia, en las habitaciones en blanco y en el silencio más perpetuo. En la locura prohibida me sumergiría durante unos segundos para tocar aquello que se escapó de mí hace tiempo. Escucharía la cara B de mi vida, la orquesta sinfónica de mi mente y el rock transgresivo de mi jodido corazón, como si fuese una mezcla perfecta de drogas ilusorias que transforman la realidad en pura ficción. Tendería las risas y los llantos, las decepciones y las alegrías, en una sincronía perfecta para reivindicar ese espíritu imperecedero, efímero y sensacionalista.

¿Dónde estás?

Dónde te quedaste mujer soñadora, dónde están tus últimos cuentos e historias, tus locuras, tus sorprendentes dotes interpretativas. Dime dónde dejaste los sonetos de aquella última canción, dónde escondiste esa melodía que tarareabas día tras día y noche tras noche durante los último años. Ponla, ponla y revive, resurge de dónde estés, baila al levantarte y al acostarte, cuando te sientas sola, cuando haya gente, cuando quieras llorar o reírte. Describelo con tus palabras o con un  pincel, aprieta fuerte en esas líneas que te recuerden aquello que te ha hecho tanto daño y desliza tu lápiz suavemente cuando haya armonía. Provoca a la lluvia, rétala, ríete, disfrázala...