Dime aquello que quiero oír, escucha aquello que no consigo decirte, oye mi corazón atravesando las paredes, abrázame cuando tiemble por dentro y perdóname cuando mis demonios internos atosiguen mis ansias de vivir esa aventura que describe nuestra historia.
Ve los cuadros que pintan mi imaginación, las historias que escriben mis ojos y las películas que dirige mi corazón.
No te dejes arrastrar por ese pozo negro vicioso que atrae tragándose todo aquello que le rodea, sácame, ayúdame, tápalo y no me dejes sola si vuelve a aparecer.
Haces que cada hora, minuto y segundo de mi vida merezca la pena, me enseñas la importancia de ciertas cosas que ya tenía olvidadas, descubres parte de mí que ni siquiera sabía que existía. No tengo 101 razones tengo miles y millones que aprisionan en mi mente y hacen que se colapsen los cajones que en mi mente se reorganizaban de una manera grácil y liviana.