martes, 6 de diciembre de 2011

Ni una pizca de viento...


Atravesando un río de memorias, iba una niña, no pensaba en sus pasos, solo se dejaba llevar por la suave brisa que enredaba su pelo, se paraba de vez en cuando cerrando sus ojos sintiendo todo aquello que le proporcionaba el viento.
Pero la brisa se paró, el viento ya no marcaba el camino...

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